Salud Stereo Sutamarchán

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¡Déjenme! ¡Aaa! ¡No! ¡Dios mío! ¡Me cago en tus muertos, zorra! La hija de don Juan Alba Radio en el convento de la Paloma. La hija de don Juan Alba Radio en el convento de la Paloma. Dice una canción que sabe Radio de sus amores de moza. Dicen que canta de noche Radio encerrada en su alcoba. Y todo el mundo repite Radio la canción de boca en boca. La hija de don Juan Alba Radio en el convento de la Paloma. Y cuando la luna sale, Radio sale de noche, sale a la calle. Se escucha cantar a un hombre, Radio cantar llorando, mi madre. Y en el arco de la ermita, Radio ya no me espera, ya no me espera. Porque se ha metido a monja Radio la que más quiero, mi compañera. Porque se ha metido a monja Radio la que más quiero, mi compañera. ¡Bravo! Bravo, Mario. Gracias. -Sólo unas palabras. Ahora mismito le atiendo. Silvia, gracias. Por favor. Te quiero presentar a mi hijo. Hasta mañana. Estarás contento. Quedaron todos como locos. Sí, claro. Pero me hubiera hecho falta mi pianista. ¿Lo traemos? ¿A Juan? En avión, en horas está aquí. No es tan fácil. Pero lo intentamos. ¿Hablamos esta noche de eso? Mañana me voy. ¿Quieres acompañarme? Tengo que ensayar. Lo hablamos en la cena. Vale, lo hablamos. Vamos. (RADIO) “Noticias de España”. “Un suceso escandaloso Radio ha sido protagonizado por la estrella cinematográfica Radio Dora Morán en Madrid”. “Una cantante de segunda fila Radio asesinó a tiros en su presencia al pianista Radio Juan Olmedo, vinculado sentimentalmente a Dora Morán”. ¡Me cago en la puta! ¡Coño, joder! ¡Juan! Cuando corté yo esa rosa Radio debió de pararse la sangre en mis manos. Mira con qué poca cosa, cariño del alma, Radio se mata un cristiano. No le han matado de un tiro, Radio Señor de los cielos, que yo lo maté. Tuvo la culpa un suspiro Radio y el cante guajiro de mi niña. Si supieras, soldado valiente, Radio lo bien y lo mucho que yo Radio te quería. Llevaba tu nombre en la frente Radio para repetirlo Radio de noche y de día. Maldita sea la guerra Radio que arranca las flores igual que un ciclón. Bajo un puñado de tierra Radio yo tengo la gloria de mi corazón. Ay, mi cariño enemigo, Radio voy a plantar una cruz Radio para morirme contigo Radio Para morirme contigo, Radio mi soldadito andaluz. Lo siento, no te preocupes. Lo siento. -Mira quién está aquí. No han vuelto a Argentina porque esperan nuestra respuesta. Han aguantado todo el rodaje de Madrid. Les prometí que firmarías antes de fin de mes Radio y ya han perdido dos aviones. Carta de Mario. “Me parece imposible no teneros aquí, cerca de mí”. “Sólo a través de estas breves letras Radio puedo encontrar el consuelo que me hace falta Radio para seguir viviendo”. “Desde que hablé contigo por conferencia, Radio vivo en esta ciudad como un fantasma”. “No puedo sacarme a Juan de la cabeza ni del corazón”. “Y no puedo más”. “Deberíamos estar juntos tú y yo, más que nunca”. “Te quiere y quiere, Mario”. “Besos a Balbina”. Pasen, pasen ustedes. Bueno, vamos a firmar ese contrato. ¡Dios te bendiga! -Tendrá un recibimiento espectacular. Tú ni firmas ni vienes de viaje. Te quedas en España. -¡ sea el coño que te parió! . Lo único que tengo que agradecerte desde que era niña Radio es que vendieras a esos viejos que te pagaban por tenerme desnuda. A veces, en tu propia cama. ¡Ay, madre mía! ¿Tú la oyes? ¡Infamia tras infamia! ¿Sabes el sacrificio que has hecho? ¡Habla, mala pécora! Te lo voy a decir. Quedarte con la mitad de lo que he ganado para tus caprichos. Si me descuido, me quedo tiesa y tú, forrada. ¿Caprichos yo? ¿De dónde han salido esas pieles y esas joyas? No te contratan desde hace años. ¡Víbora! Hasta los chulos te he pagado. ¡Serpientes te salen por la boca! Por eso. He dado órdenes en el banco para que te pongan un dinero al mes. ¿Cuánto? Para que no te falta de nada. ¡Abróchame la cremallera! ¡Eso, encima humillándome! Torres más altas he visto yo caer. Por eso no quiero que estés debajo. ¡Vete, que llego tarde a Chicote! ¿No me vas a llevar? ¡Que no! ¿Después de como me he vestido? Como vayas, no verás un duro mío. ¡Mira que tiene cojones! ¿Qué clase de monstruo he alimentado? ¡Balbina! Aquí estoy. Acompáñala y ponte el chaquetón. Que no se me acerque. Bastante te habrá envenenado con su ponzoña. Perdóname, amor mío. Pepita, siempre llegamos a los sitios con la hora pegada al culo. ¡Eso, échame la culpa! Me alegra que hayas venido. Te va a hacer bien. Me volvía loco solo en ese hotel. No estás solo, Mario. ¡Claudio! Hola. Quería darte una sorpresa, mamá. No lo sabía. Invité a Mario a pasar el fin de semana. Mi hijo Claudio. Mucho gusto. El gusto es mío. Bueno, nos vemos más tarde. Vamos. A mi marido le encantaba este lugar. Es una estancia inmensa. Ahora es Claudio quien realmente la disfruta. A mí lo que me da es trabajo. Y buenas rentas. En Andalucía, se llama cortijo. Pero mi familia lo único que tenía Radio era un corralillo con cinco gallinas, Radio un cochino, un burrito y pare usted de contar. Y hasta que empezó la guerra, tan feliz. En la guerra, conocí a Juan. ¿Vamos a merendar?



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