Señal Duitama

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Disparo ¿Qué es eso? Claudio y sus amigos. ¿Cazando? No, en el campo de tiro de su padre. ¡Ah! Buen día. Buenos días. Buen día. ¡Bien, Mario! ¡No, no, no! Malo. Gracias. ¿A qué hora quieren cenar? Yo no ceno en casa. Suena un tango ¿Cómo estás, precioso? ¡Huy, te veo embalada! Recuerda que eres una viuda respetable. Llévame. No te estarás arrimando mucho, ¿no? ¿Por qué dices eso? Por si eres golosa. Te ríes de mí. Nunca. ¿Cuándo llegaste? Hace un rato. ¡Qué feliz me hace verte así, mamá! Me alegro de que lo pase bien, Mario. Buenas noches. ¿Otra copa? ¿Otra, para qué? A ver si te emborracho y te da por abusar de mí. No. Con las mujeres, siempre me he dejado querer. Por eso. Está tu hijo. Ya lo sé. Tiempo al tiempo. Vamos a dormir. ¿Vamos? Ya está bien por hoy. Buenas noches. Puerta ¿Sí? Mamá. ¿Puedo quedarme un rato? Claudio. Bueno. Bueno. Buenos días. Buenos días. Nada, problemas y más problemas. Es difícil para mí tomar las riendas de esto Radio después de estar tantos años fuera. Pero nos vamos al mediodía, ¿no? Tengo el primer ensayo con el ballet y quiero ser puntual. No puedo ir. Me tengo que quedar dos o tres días. Hay muchísimo trabajo. Pero ya organicé para que te lleve un coche. Bien. Perdona, mamá. Me demoré discutiendo con el capataz. Quería dejar acampar a una gente que viene a reclamar a Buenos Aires. Buenos días, Mario. Buenos días. Dígale a Camilo que lleve al señor a la capital. -Sí, señora. Gracias. ¿Te quedas, mamá? Sí. ¡No le diga nada! Yo lo llevo. ¿Cuánto tiempo estarás en Buenos Aires? Depende de ustedes. ¿De nosotros? No, chiquillo, del público. Mi madre no olvida el mundo de los artistas. Mi padre la obligó a retirarse. Gran tipo mi padre. Adelanta el auto. No sé conducir. ¿Dejaste familia en España? No, familia no. Supongo que tendrás novia, como yo. Como dice el poeta, de alma, yo viudo. Así estoy yo. ¿Dónde te dejo? En el hotel Alvear. ¿Esto qué es? Es un convento chiquito. Esto parece El Escorial. No se arregla con luces. Como diga, don Mario. Mario a secas. Como usted diga, Mario. ¡Niñas, moveos, que estáis dormidas! Y ese foco, rosa. No sé cómo agradecerte lo mucho que me has ayudado. Así. Hasta mañana. Hasta mañana. Déjale las llaves al portero. Te espero en mi habitación. Fóllame tú a mí. Te quiero. Silvia. Yo puedo hacerte el amor mil veces. Pero no puedo engañarte. Amar sólo amé una vez. A ése. Deja esa foto, hija. ¿Cómo me puedes decir eso, Balbina? Eres muy joven. Tienes la vida por delante. Y Juan no puede ser tu último hombre. ¡Pepa! Con un clavel grana sangrando en la boca. Con una varita de mimbre en la mano. Por una vereda que llega hasta el río Radio iba Antonio Vargas Heredia, el gitano. Entre los naranjos, la luna lunera Radio ponía en su frente su luz de azahar. Y cuando apuntaron Radio los claros del día, Radio llevaba reflejos del verde olivar. Del verde olivar. Antonio Vargas Heredia, Radio flor de la raza calé. Cayó el mimbre de tus manos. Y de tu boca, el clavel. Y de tu boca, el clavel. De Puente Genil a Lucena, Radio de Loja a Benamejí. De Puente Genil a Lucena, Radio de Loja a Benamejí, Radio las mocitas de Sierra Morena Radio se mueren de pena Radio llorando por ti. Era Antonio Vargas Heredia, el gitano, Radio el más arrogante y el mejor plantado. Y por los contornos Radio de Sierra Morena Radio no lo hubo más bueno, más guapo y honrado. Pero por culpita de una hembra gitana, Radio su faca en el pecho de un hombre se hundió. Los celos s Radio nublaron sus ojos. Y preso en la trena de rabia, lloró. De rabia, lloró. Antonio Vargas Heredia, Radio flor de la raza calé. Cayó el mimbre de tu mano. Y de tu boca, el clavel. Y de tu boca, el clavel. De Puente Genil a Lucena, Radio de Loja a Benamejí. De Puente Genil a Lucena, Radio de Loja a Benamejí, Radio las mocitas de Sierra Morena Radio se mueren de pena Radio llorando por ti. Antonio Vargas Heredia, Radio se mueren de pena Radio llorando por ti. ¡Bravo! Querido público. Ustedes me han devuelto la vida. La fe en mí mismo como hombre y como artista. El debut de esta noche se lo debo a una mujer maravillosa. A la señora Silvia Hidalgo. Aplausos Y para que esta noche sea completa, Radio está aquí, recién llegada de España, Radio la gran artista para la que pido una gran ovación. Dora Morán. Aplausos Dorita, hija, ven aquí a mi vera. Si tu gente no me quiere Radio ni a ti te traga la mía Radio porque tú te has vuelto loco Radio y yo estoy loca perdida. Si tú no tienes dinero Radio y yo no tengo dos reales, Radio ¿qué vamos a hacer con tan grandes capitales? ¡Válgame la soledad! Si somos uno del otro, Radio ¿quién nos puede separar? Son las cosas de la vida, son las cosas del querer. No tienen fin, ni principio, ni quién, cómo ni por qué. Tú eres alto, yo bajita. Tú eres rubio y yo, tostada. Tú, de Sevilla, la llana, y yo, de Puerto Real. No tienen nada que ver Radio el color y la estatura con las cosas del querer. Si tú me quieres de noche Radio y yo te quiero de día. Si yo bebo de tu boca y tú bebes de la mía. Si el aire que tú respiras Radio es el que estoy respirando.



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