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Entramos en una casa donde había ó colombianos, y estaban armados, armados hasta los dientes. Tenían pistolas, ametralladoras, estaban todos parados y ahí me di cuenta que el tipo era serio. lban en serio, porque la gente no se queda parada así. Conocí a este tipo que no mide más de , ó , m. Se presenta y dice: “Me llamo Rafa. “Puedo darte “lo que quieras, viejo. Si tienes dinero, “te adelantaré el doble “de lo que hayas traído”. Entonces le pido que me muestre un poco. Me lleva a otro cuarto, aprieta un botón y una pared se abre. Nunca en mi vida había visto tanta cocaína, escondida detrás de una pared. Dije: ” Creo que puedes ayudarme. “Dame un día para juntar el dinero “y volveré”. Al día siguiente había un estadounidense. Él me lo presenta y me dice que es su compadre. “No estoy mucho en la ciudad, “pero cuando necesites algo, él es el indicado, “te cuidará y… “no te preocupes, él es % de fiar.” El hombre que me presentó era Max Mermelstein. Jon me presentó a Max. Creí que Max, en ese entonces, era una buena persona, una persona de fiar. Max parecía un buen tipo. Al menos lo parecía. Al principio, Max me daba , kilos por semana. Con el tiempo vio que yo iba en serio y que esto se daba todas las semanas. Cuando pagas un millón de dólares por semana, de repente se forma… un lazo entre la gente. Max quería que me encargara del negocio, ir a Colombia, arreglar los viajes. “Si lo divides conmigo, harás mucho más dinero “y puedes seguir proveyendo a quien quieras.” Y Max me envió a Colombia. Este es el municipio Envigado de Medellín. Es donde los jefes de la cocaína se reúnen. Me encontraba con Rafa y me presentaba a la gente con la que trabajaba. Digamos que conocimos a la élite del negocio de la droga de Colombia. Eran los Ochoa y… – Pablo Escobar. – Gente de la que… – …se leía en los libros. – Carlos Lehder. Y yo, un chico de Nueva York, que nunca pensó que esto le podría pasar. Aparentaban tener una oficina enorme con computadoras y con secretarias, pero eran un grupo de vagos, un grupo de matones callejeros que tuvieron suerte. Pongámoslo de una manera en que los estadounidenses puedan entenderlo. Aquí están acostumbrados a los italianos y a la mafia. Los colombianos tienen lo suyo. Es una mafia, pero es la mafia colombiana. Solo conocí a una familia en aquel entonces. La familia era de Medellín. La familia Ochoa era una familia de estancieros muy respetada, con mucha influencia en su ciudad natal de Medellín, Colombia. Y por supuesto, tienen al capitán, y a la cabeza, el capo. Mucha gente quiera creer que Pablo Escobar era el rey de la cocaína. Pues que lo crean, pero el verdadero rey era Ochoa. Y no era Fabito, el pobre, sino el viejo. El viejo era el hombre silencioso que nunca fue a la cárcel y quien controlaba a Escobar. Fabio Ochoa, patriarca de la familia Ochoa del cartel de Medellín. Se dice que ellos crearon un seguro de transporte para el tráfico de cocaína en Colombia. Rafa era como un teniente, y controlaba casi cada kilo de coca que entraba en este país. A través de la gente de Medellín, Rafa sabía lo que entraba y sabía quién se lo llevaba y cuánto ganaba por cada uno. Y les hizo ganar… no puedo creerlo. Millones no es suficiente, les hizo ganar más que millones a esta gente. No había nadie más arriba de él en el cartel de Medellín en este país. Tenía muchos soldados, como los soldados de la mafia que trabajaban para él. Algunos vendían droga, otros imponían la fuerza. Tenía contadores, abogados. En su opinión, ¿estos tipos no son los Jinetes de la Cocaína? Por supuesto que no. Él tenía de todo en este país, y era un grupo bien formado. No son personas diferentes las que envían la mercancía, es una organización, el cartel de Medellín. Los federales acusan al cartel de controlar el % de la cocaína que ingresa a los EE UU. Las autoridades dicen: “Estos tres hombres “manejan una organización más violenta “e igual de poderosa que la mafia en EE UU”. Por mi experiencia con la mafia de Nueva York y con los colombianos, los colombianos hicieron mucho más dinero en mucho menos tiempo del que la mafia jamás soñó hacer. Ellos tenían granjas, las llamaban fincas, llenas de cocaína, porque producían constantemente. Tenían a tipos que mascaban hojas toda la noche. Trabajaban en las fábricas mascando las hojas. Estos tipos trabajaban sin parar. Y allí no hay industria. Se ganaban la vida cosechando esto. Estos granjeros y trabajadores pobres recibían mucho dinero por hacer esto. Era todo un proceso, como si fuera una fábrica. Trabajábamos con radios de onda corta, no usábamos los teléfonos como se ve en las películas. “Oye, ¿cómo van las cosas en Colombia? “Necesito kilos.” No, no era así. Teníamos antenas que salían del suelo y llegaban a los metros de altura. En un cierto horario prendían la onda corta, prendíamos las radios y nos comunicábamos así. A esta hora en Miami en una banda de onda corta que la mayoría no puede sintonizar, llegan las instrucciones codificadas desde un transmisor en Medellín, Colombia, de los miembros de la organización más grande del mundo del tráfico de drogas. El ganado está listo, el ganado está listo. A las en punto. A las para la primera. Así arreglábamos los viajes, y los colombianos nos contrataban. Yo hacía los arreglos y ellos decían: “Tenemos kilos, “pasa a buscarlos”. Sobre las montañas, deslizándonos por el valle, así nadie nos vería. Nunca tuvimos problemas de aterrizaje o de despegue. Todo se pagaba allí, el gobierno trabajaba con ellos y allí enviábamos el avión. Los colombianos no tenían… no sabían lo que hacían. El % de las pistas de aterrizaje eran de polvo, de césped, la gente que trabajaba allí. Es por ello que teníamos equipo propio. Cuando llegabas ahí veías los aviones destruidos, eso no nos pasaría. El avión aterrizaba, y pasaba la noche. Aterrizabas y te preguntaban: “¿Quieres quedarte o quieres una mujer? “Si quieres a mi hermanita, vas a tenerla. “¿Quieres algo de tomar?”. “Sí, quiero tomar y volver al avión “y volar horas borracho. Claro. “La mujer no suena mal.” Lo siguiente era la carga. Hay dos maneras de regresar desde allí. Volando, se puede regresar por el este de Cuba,



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