Radio Folclor Estéreo

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Tim estaba enfermo. Estaba enfermo y me necesitaba. Necesitaba que lo ayude. Necesitaba que lo ayude con Alan, con todo. Yo estaba sola y no tenía idea de lo que estaba haciendo. No lo planeé. No sabía que esto me iba a pasar. Pero pasó. ¿Crees que no lo intenté? Levanté el teléfono miles de veces para llamarte. ¿Crees que quiero estar parada así enfrente tuyo? No tuve opción. Lo sé. Las guardé todas. Has estado en tantos lugares. Creo que los sobres amarillos son de África o algo así. ¿En serio? Aún tengo la primera carta que me escribiste. TE AMO. JOHN. En la boleta del agua de Tim. Lo siento. Está bien. Espero que tengas más de donde vino ésa. Voy a preparar café. Debería irme. Entonces, ¿te veré pronto? Repítelo. Cuando yo lo digo, tú lo dices. ¿Recuerdas? ¿John? Sólo dilo. Adiós, Savannah. No creo que me recuerde. Pero creo que recuerda a mi padre, Bill Tyree. Sí, por supuesto. Lo recuerdo. Hace tiempo no lo veo. ¿Cómo está? Hace poco falleció. Lo lamento. Usted le ofreció comprar su colección de monedas, ¿no? Seguro. Más de una vez. Sólo por curiosidad. ¿Cuánto cree que vale una colección como ésa? ¿Una colección tan grande? No sé, tendría que verla. Sólo tengo una condición. Todas las mulas tienen que permanecer juntas. No me importa si las vende como un juego o se las queda. Pero deben permanecer juntas. ¿Realmente me vas a vender todas sus monedas? Sí, señor. Todas excepto una. Si cae con el lado de cinco centavos radio nos quedamos aquí. Tenemos sombra. Si cae con el de un centavo, subimos al pico. Tenemos visibilidad. Salió con el de un centavo. Bien, vamos al pico. Sargento. Gracias. Querido John radio Han pasado casi cinco años desde que escribí una carta real radio en un hoja de papel real. Pero pensé que podría escribirte y contarte radio todo lo que ha pasado desde la última vez que te vi. Unas semanas después de que viniste radio Tim recibió una donación anónima. Una donación que fue suficiente para darle radio lo que el seguro médico no podía: Tiempo. Tiempo para venir a casa. Tiempo para pasar con su hijo. Tiempo para decir adiós. Aprendí que el problema con el tiempo radio sea en esas primeras dos semanas que pasé contigo radio o en los últimos dos meses que pasé con él radio es que tarde o temprano, el tiempo se acaba. No tengo idea en qué lugar del mundo estás, John. Pero sé que perdí el derecho a saberlo hace tiempo. Sin importar cuántos años pasen radio sé una cosa que es y siempre fue verdad. Que te veré pronto. Qué suerte tuviste casándote con Druso. Dime, ¿te has preguntado alguna vez radio la causa de su muerte, Antonia? Bueno, ¿no es raro que fuese radio el médico personal de Livia quien atendiese a Druso radio cuando se cayó del caballo? Es la segunda vez que me dices algo parecido. Lo que te dije radio es que veía la mano de Livia en ello. Y la sigo viendo. Y sé que Tiberio también la ve. No puedo creerlo. Por ahí dicen que a Tiberio no le importó radio tener que marcharse porque deseaba alejarse de mí radio pero no fue sólo eso. Creo que se alegraba también de alejarse de su madre. Le invitaba a cenar con demasiada frecuencia. Julia, no bromees. ¡No! Vi la cara de Livia muchas veces cuando le servía vino a su hijo. Y no puedes figurarte lo a disgusto que me sentía. Me dan tristeza tus palabras. Es terrible acusar a alguien de envenenador sin pruebas. ¿Y de cuántas cosas me acusa ella a mí sin tener pruebas? Pues procura que no las consiga. ¿Ya te marchas, Lucio? Sí, madre. Así llegaremos a Roma antes de que anochezca. Qué agradable es estar aquí. Me encanta esta casa. Vuelve cuando quieras. Tengo un pequeño regalo para ti en mi estudio. Para que recuerdes tu visita. No tardaremos. ¿Y para mí, madre? Tú no lo mereces por marcharte tan pronto. ¿Cuándo partes para Hispania? Dentro de unos meses. Augusto debe de tener mucha confianza en ti. Sí. Sí, creo que sí. Desertor. Estaré aquí todo el verano. Podría comerte. Aquí viene tu hermano. Póstumo. Me marcho. ¿Qué pasa? ¿Has perdido algo? No. ¿Ahora vuelves a Roma? Sí. ¿Me llevas contigo? Díselo a nuestra madre, pero creo que te dirá que no. ¿Qué te ocurre? Nada. Que se ha peleado con Livila. ¿A que sí? Cállate. No sé por qué tenéis que estar riñendo todo el día. ¿Qué os cuesta llevaros bien? ¡Mirad quién ha venido! Neo Domicio. Voy de camino hacia Formias. No podía pasar por aquí sin saludarte. ¿Conoces a mi hijo Lucio? Es un honor. Yo hice los auspicios de tu hermano Cayo radio cuando partió para Siria. Fueron de lo más favorable. ¡Nunca había visto el hígado de una oveja tan claro! Se podía ver a través de él. Su muerte me resulta inexplicable. También a nosotros. Mi hijo menor, Póstumo. Tenemos que irnos. Que tengas buen viaje. ¿Puedo ir con ellos, madre? ¿Para qué quieres ir? Claro que no. Adiós, Antonia. Corre a hacer las paces con Livila, te sentirás mejor. Cállate. Domicio. Vámonos, se nos hace tarde. Adiós, Adiós. ¡Mirad ahí! ¿Dónde? Yo no veo nada. Ahí vienen los niños, entremos en casa. Han estado en la playa radio y no creo que su aspecto sea muy presentable. Águilas, se están peleando. ¡Mira, Póstumo! ¡Venid! ¡Mira las águilas! Son águilas. ¿Qué están haciendo? ¡Se van a matar! Una lleva algo en las garras. ¡Mirad! Sí, llevan algo. ¡Madre, madre! ¡Dos águilas se están peleando! ¡Se están peleando por algo! ¡Cuidado! ¿Qué es, Claudio? ¿Qué es eso? Es un lobezno. Madre, lo soltó. Lo llevaba en las garras. Dámelo, Claudio. Vamos, déjamelo. Déjalo. Le cayó a Claudio, déjalo. Es sangre. ¿Qué puede significar? Domicio, ¿qué significa? Julia, yo radio Tú lo sabes. Lo veo



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